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miércoles, 18 de noviembre de 2015

EL HORROR: CUANDO NADA VALE NADA

 “[…] Silencio en la noche, ya todo está en calma
el musculo duerme, la ambición descansa.
Meciendo una cuna, una madre canta
un canto querido que llega hasta el alma
porque en esa cuna está su esperanza […]” (1)

Estaba viendo un vídeo donde un periodista francés interroga a un niño de unos cuatro años acerca de cómo ha vivido los últimos atentados en París. ¿Cómo se puede explicar a un niño pequeño lo que ocurre cuando se produce un atentado? Creo que, como psicólogo, no soy capaz de dar una respuesta razonable que sea fácil de leer.

Creo que se debe incidir en la educación en valores y en el amor hacia los niños por parte de sus familias, así como de todos los estamentos sociales. En los niños está nuestra esperanza y nuestro futuro. Si ellos son capaces de arrancar de nosotros lo mejor que tenemos, ¿por qué no intentar cambiar todo desde ahí?

viernes, 20 de febrero de 2015

RENDIRSE NO PUEDE SER UNA OPCIÓN

Hoy quiero hablar de una cuestión un tanto peliaguda. Quiero hablar de rendirse, de tirar la toalla, de abandonar. 

Lo veo constantemente, gente literalmente agotada que sigue intentando esforzarse hasta la más completa extenuación. Cuando pregunto las razones para actuar así, siempre acaban dándome como respuesta una serie de razones que contienen bastantes ideas erróneas, que podrían resumirse así: 

1- Se asocia el descansar con hacer el vago o no esforzarse: Error. El descansar es parte del trabajo. Si no estoy en condiciones de esforzarme, no lograré objetivos y lógicamente, sólo conseguiré cansarme aún más, lo que me puede llevar al sobreesfuerzo y con ello, a la fatiga. Por ello, hay que plantearse descansos cortos de manera periódica se haga lo que se haga y, lo más importante, hay que tomarse en serio la necesidad de dormir bien y al menos 7 horas.

domingo, 25 de enero de 2015

¿NECESITAMOS TANTO BIENESTAR Y CONTROLAR TANTO EL SUFRIMIENTO?

Leyendo las noticias, hablando con multitud de gente en varios contextos, viendo las reacciones que a veces la gente adopta ante adversidades, tragedias, etc... me surge una pregunta desde lo más hondo... ¿Estamos como sociedad mal educados de cara al dolor? 

En una sociedad donde se nos bombardea constantemente con la necesidad de productos que dudosamente necesitamos, donde se nos recuerda constantemente que tampoco podemos ser dueños de nuestros padecimientos (ya que parece que ni gripe se puede tener), donde para todo casi puede haber ahí un "experto" que asume el mando y la responsabilidad de la solución... nos descubrimos de repente en un mundo que tiene "de todo" y en el que hay cada vez más gente desorientada y sufriendo horrores.