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sábado, 31 de agosto de 2013

Una última lección antes de morir

El Profesor Randy Pausch (Ver nota 1) murió el 25 de Julio de 2008, aquejado de un cáncer de páncreas.

Antes de morir impartió una conferencia magistral (Ver notas 2 y 3) sobre la vida y algunas formas de vivirla. Un bonito mensaje que quiso dejar para sus tres hijos, con la idea de que en un futuro pudieran percibir la importancia de vivir la vida con creatividad, energía, sinceridad y honestidad.

Recomiendo ver la conferencia por el bonito mensaje que trae. También recomiendo reflexionar sobre una cosa, y es la idea de la muerte.

Este señor fue consciente del poco tiempo de vida que le restaba por estar enfermo. Pero en ese contexto, todos vamos a morir, por lo que al analizar esto, no dejemos de tener presente que las campanas doblan siempre por todos... "La muerte de cualquier hombre me disminuye puesto que estoy implicado en la condición humana. Por consiguiente nunca preguntes por quien doblan las campanas: están doblando por ti. John Donne, (Ver nota 4) 

En esta entrada habrá dos clases de situaciones descritas... unas serán sencillas y otras serán complicadas.

En no pocas ocasiones trato con personas "atascadas" en situaciones complejas. A veces, son circunstancias muy complicadas las que enredan a las personas: malos tratos, consumo descontrolado de drogas, falta de ganas de vivir, riesgo de suicidio, infidelidades, falta de trabajo, etc...

Desenredar esta complicada y enmarañada red no es fácil. Y no lo es desde el punto de vista de un profesional de la psicología, no. Eso es fácil, yo abordo un problema ajeno sobre el que no tengo implicación emocional (aunque empatice con la persona) y puedo mantener la objetividad y la "ruta" a seguir. Esa es la parte fácil del trabajo.

La parte difícil es unir los puntos de la historia, aquellas situaciones que han tenido, tienen y tendrán un significado para la persona. Son los elementos que componen la biografía del dolor, aquello que ha acabado doblegando la energía de la persona que ahora se debe llamar "paciente" o como prefiero decir, "doliente"

Si yo tuviera que unir estos puntos, lo haría de una manera sencilla, casi sin problema. "Haces esto aquí", "Cuando suceda esto, tienes que decir exactamente esto...", "No le permitas que te grite...", "Ignora esa conducta..."

Resulta paradójico entonces que cuando se busca la ayuda de un psicólogo y éste lo tiene tan claro las cosas no salgan tan fácilmente e incluso lleve meses cambiar algo, ¿verdad?

Esa es la parte complicada de la historia. El psicólogo, y en no pocas ocasiones cualquier otro profesional sanitario, no puede ni debe siquiera intentar resolver el problema de la persona directamente. Entre otras cosas, porque si lo hiciera, no lo conseguiría. Tampoco sería un buen resultado si lo hiciera el profesional y luego el paciente al enfrentarse de nuevo a esa situación, tropezara con ella "como siempre". El paciente no es una marioneta que espera pasivamente que hagan por él lo que en realidad tiene que intentar de su propia voluntad.

Por ello, la parte complicada es que el paciente sea consciente de que debe comenzar a realizar los cambios y pasar por el duro proceso de cambiar aquello que está mal. Es un proceso que puede durar mucho o poco, que puede resultar exitoso o no... pero en el que lo único que está claro, y eso lo puedo certificar por escrito, es que habrá malestar, sensación de agobio, ganas de abandonar y rendirse, conflicto, inseguridad y mucha, muchísima incertidumbre.

Pero esto es parte del juego. Y tengan bien presente una cosa, a este juego nadie les ha invitado, pero irremediablemente están jugando.

Aunque hay cosas buenas, y es que pueden salirse del juego siempre que lo deseen y por ello no deben quejarse de lo malo, ni siquiera de tener problemas. Recuerden, pueden salirse del juego en cualquier momento.

Más de uno me pregunta cómo se sale del juego y yo siempre les respondo con una estrategia que usaba un Señor llamado Víctor Frankl... "tírate por la ventana... o pégate un tiro... si estás tan mal como dices ¿por qué no lo haces?" He visto todo tipo de respuestas, desde gente que se ha echado a llorar al reconocer que a veces lo han pensado hacer (pero nunca realmente convencidos de que lo iban a realizar) a gente que ha reaccionado a la sugestión rápidamente y en contra, mostrando una energía que incluso suele sorprenderles a ellos mismos.

De esto se puede sacar una conclusión a modo general: la gente normalmente quiere vivir y si no se quita la vida, es porque en algún lugar de su mente aún guarda un objetivo, una razón, una meta. Ese terreno ya viene definido por los valores personales y es lo que hace que podamos reorientar a la persona en la lucha por lograr aquello que tiene significado y valor para ella.

De ahí que haya expresado que un profesional no debe intentar resolver el problema del paciente, sino que debe INVOLUCRARLO como parte activa de la solución ya que, si la persona no pone de su parte, no hay nada que hacer.

Pondré un ejemplo. Un médico aborda un tratamiento para que un paciente reduzca su riesgo cardiovascular. Le prescribe varios fármacos para sus problemas de hipertensión, colesterol, diabetes tipo II y además le da consejos sobre dieta y estilo de vida: no fumar, realizar ejercicio físico, restricción de ciertos alimentos y sal, etc. La clave del tratamiento, la verdadera llave de la mejoría la tiene el paciente, no el profesional sanitario. Si la persona no respeta con su conducta las pautas de medicación, si no se involucra en cuidarse como le han indicado, el médico poco o nada podrá hacer, salvo tratar como un "cacho de carne" a la persona. Esto último generará que la relación sea más superficial, más fría y por supuesto, menos eficaz para ayudar a conectar con ese interruptor dentro de la mente del paciente que le haga ser consciente de que es él el responsable de su salud, no el profesional.

Para resolver una situación hay que afrontarla. Y eso duele. A veces mucho. Pero también podemos asegurar que por mucho que duela, ese dolor no le matará. Posiblemente, ni siquiera le hará más fuerte. Pero una cosa sí es segura: si se esfuerza, podrá conseguirlo. Tampoco hay garantía de que esforzándose lo consiga pero, dígase a sí mismo... ya que va a morir, prefiere hacerlo quejándose o al menos luchando por algo que para Usted merece la pena?

Muévase allá donde quiera estar, le dolerá. Pero si a pesar del dolor, lo intenta, puede lograrlo.

Ahora la otra cara de la moneda... No se mueva porque le duele. Posiblemente le dolerá un poco menos. Pero seguro que habrá cada vez más dolor en el futuro por no haberlo intentado y no haberlo logrado. Su vida se hará más difícil, más pequeña.

Ahora, elija lo que va a hacer.

Cuando vayas hacia el dolor, serás libre. Serás libre cuando comprendas. Comprenderás cuando elijas. Elegirás cuando tengas dudas. Las dudas son la norma. La norma puede cambiarse. Y lo que cambia, es que está vivo.

Son las 09:52h de un sábado 31 de Agosto de 2013.

Aitor Jaén Sánchez, Psicólogo.

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**NOTAS:

1- Algunos datos sobre Randy Pausch: http://es.wikipedia.org/wiki/Randy_Pausch

2- Resumen de la "´última conferencia", ofrecida en la Universidad Carenegie Mellon, en el programa de TV de Oprah Winfrey: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=My2ym2_pAkA

3- Aquí, la conferencia original completa: https://www.youtube.com/watch?v=_lkzyKqiIi0



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