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lunes, 24 de diciembre de 2012

Cómo cambiar nuestro problema, algo adicional.


UN TRABAJO “ADICIONAL” CON EL PROBLEMA


Piense por un momento en aquellos motivos que le han traído por aquí. Los problemas, las dificultades, el malestar… todo eso siempre ha estado, está y estará en nuestra vida. Cuanto más tratamos de eliminarlos, más presentes se hacen y más problemas nos traen.

Ud. ya ha practicado con la metáfora del autobús, del desfile de pancartas, del 95% - 5%, del limón… y sabe que cuanto más se intenta no sentirse mal, es cuanto mayor malestar se tiene.

Por lo tanto, se hace necesario un cambio de estrategia, algo diferente que nos lleve a otros derroteros. Ese algo diferente que le proponemos pasa por analizar con calma la situación siempre que nos sintamos bloqueados, para lo que hemos utilizado a modo de recordatorio la palaba ADICIONAL, que significa que no vamos a intentar eliminar el malestar directamente, sino añadiendo algo adicional a lo que ya tenemos y viendo si eso nos ayuda.


Adicional - Analizar si lo que estamos haciendo va a favor del problema o de lo que no es el problema. Generalmente debemos marcarnos unos objetivos que serán aquellas metas valiosas a las que debemos dedicar esfuerzo en alcanzar. Todo aquello que refuerza el problema nos aleja de nuestros objetivos.

aDicional - Decidir y elegir si vamos a ir a favor del problema o a favor de nuestras direcciones valiosas.
Este compromiso parece muy fácil de hacer en la teoría pero la experiencia a veces nos señala que cuanto más hemos intentado salir del agujero, más profundo hemos acabado dentro de él. Por lo tanto, decidir implica dejar algo atrás en el camino y hay que decidir el qué. Hay que decidir si vamos hacia el problema con nuestros actos o hacemos algo alternativo.

adIcional Intentar poner en marcha la alternativa de conducta que hemos decidido en el punto anterior.
Roma no se hizo en un día, por ello debe darse tiempo para “practicar” e ir cogiendo poco a poco la habilidad necesaria. Piense en todo el tiempo que lleva “entrenándose” en su problema, de manera que Ud. es un experto en pensar, sentirse y actuar de maneras que le resultan molestas. Ahora es posible que quiera  empezar a dedicarle tiempo a la alternativa al problema y eso lleva su tiempo. Tómeselo con calma. La mejor filosofía sería “sin prisa, pero ¡¡SIN PAUSA!!”

adiCional Consciencia, que supone prestar atención sobre lo que estamos haciendo y tener claro el objetivo al que queremos llegar.
Significa no actuar por inercia, ni porque nos presionen desde fuera, o porque sintamos que debemos actuar así por los demás… La consciencia implica elegir y responsabilizarse de esas elecciones. Somos los que decidimos lo que hacer siempre, NO podemos eludir la responsabilidad de lo que hacemos o dejamos de hacer.

adicIonal Integrar en nuestra vida cotidiana los cambios que estamos realizando.
Por la fuerza de la costumbre, es posible que nos sorprendamos haciendo o pensando “como siempre”. Eso no es malo, simplemente refleja la costumbre de nuestra mente de recorrer caminos conocidos. Lo que debemos hacer es acostumbrarnos a hacer las cosas que a nosotros nos interesan y, para ello, al principio nos tendremos que esforzar en volver a prestar atención sobre lo que queremos cuando la mente se distraiga.



adiciOnal Observar los resultados cuando hacemos algo distinto a lo de siempre.
Si la alternativa es algo a favor de conseguir acercarnos a nuestras metas / direcciones valiosas, el sentimiento y los pensamientos que aparecerán ahí seguro que son distintos. Esa es la fuerza de la conducta, que hace que nos vayamos fortaleciendo poco a poco a la vez que se va debilitando la cadena automática de pensamientos, emociones y conductas que nos llevan al problema.

Haga algo distinto a la habitual y observe el efecto que tiene en el contexto que le rodea.

adicioNal Nunca rendirse.
Esta frase no es gratuita, sino que conlleva una potente carga de verdad. No hay que abandonar jamás nuestra meta, pero hay que diferenciar entre lo que es un abandono completo y lo que es un descanso necesario. Su objetivo a lo mejor no puede ser logrado en poco tiempo, sino que deberá invertir un gran trecho y una gran dedicación. Pues bien, llegados a este punto la clave está en dividir el trayecto en etapas muy cortas que pueda usted alcanzar conservando fuerzas.

Y ello le resultará más fácil si separamos las metas a largo y a corto plazo. A largo plazo hay que mantener una constancia y dirigirse a la meta siempre que se pueda. 

A corto plazo no siempre tendremos fuerzas o ganas de luchar y entonces es cuando deberemos plantearnos un descanso. El gran error es seguir luchando cuando estamos realmente agotados. Eso nos frustra aún más y sólo nos sirve para alimentar el problema y los pensamientos negativos acerca de que somos incapaces de solucionar la situación, que somos débiles, etc…

Un viaje de mil kilómetros empieza con un simple paso. Y seguro que no haríamos esos mil kilómetros sin parar de andar. ¿Qué es entonces lo que nos lleva a querer solucionar los problemas de la vida de manera inmediata y sin descanso?

adicionAl Atención a lo visto en el punto A (Analizar)
Significa prestar atención acerca de si estamos realmente en la ruta para acercarnos al problema o a nuestros objetivos valiosos.

Si descubrimos que andamos mal orientados, podemos lamentarnos como siempre o simplemente trabajar para volver a coger la ruta correcta y continuar hacia nuestras metas valiosas.

adicionaL Libertad de elegir hacer algo diferente.
Podemos hacer las cosas como siempre si nos cansamos de luchar. Realmente esto le sonará, pues es posible que cuando ha intentado solucionar algo de una manera distinta y no ha funcionado, su mente le haya arrojado los resultados que conoce a la perfección.

Lo importante es que se pare a analizar que realmente esto depende de Ud., de lo que Ud. quiera hacer y que realmente si esto funciona o no dependerá de la implicación que Ud. tenga.


Por ello, la última palabra sobre su bienestar o sobre su malestar ES LA SUYA. Y llegados a este punto… ¿QUÉ ES LO QUE QUERRÍA DECIR?

Autor:
Aitor Jaén Sánchez, Psicólogo
Reproducción autorizada citando la fuente.


2 comentarios:

  1. Llegados a este punto... querría darte las gracias por tu ayuda y darte la enhorabuena, eres un gran profesional. Vives tu profesión y no sólo vives de ella, eso es siempre de agradecer. En cuanto a este artículo, recuerdo que fue el primero que me diste a leer. Hoy lo vuelvo leer y se me ocurre decirte que en este universo simbólico en el que nos enredamos de manera casi inevitable -el lenguaje- ni "adicional" ni "trabajo" son palabras tan cruciales en como la palabra "problema", a la que no deberíamos tomar ni miedo ni apego enfermizo sino cercanía y familiaridad; o directamente cariño, si nos ponemos ñoños con las expresiones. Pero está tan cargada de connotaciones negativas que en muchos ámbitos, especialmente en ciertas "culturas" empresariales, deciden que es un término tabú y lo sustituyen directamente por "oportunidad". Curiosamente en su origen -al menos así me lo parece a mí- es más venturoso el problema (lo que te arroja hacia adelante: pro-ballo) que la oportunidad (estar ante un puerto en el que poder anclar tras meses de navegación por los mares: op-portus). Oponemos habitualmente "problema" a "solución" (el tan cacareado "si no formas parte de la solución es que formas parte del problema", por ejemplo) en lugar de relacionarlo con lo que nos proyecta de aquí a allí, de hoy a mañana, de estar quieto a moverse... a vivir. Oportunidad en cambio me parece una palabra marcadamente rentista y teñida de pragmatismo en el sentido más pobre; es aprovechar la ocasión para el avituallamiento y el descanso. Como dices tú, Aitor, parar no es abandonar ni rendirse. Pero hoy escuchamos hablar de "oportunidades" casi siempre en contextos (especialmente en las fantasías publicitarias que interiorizamos no como fantasías precisamente) que me suenan a promesas de agarrar el bienestar, trenes que tienes que pillar al vuelo porque solo pasan una vez, ya no es que a la oportunidad la pinten calva y con un solo pelo para agarrarla... es que "me la quitan de las manos, oigaaa, esta es la última, decídete ya, no te lo pienses más". Y en esas estamos, en que los problemas sin embargo nos obligan a pensar, lo que no significa que no sean urgentes o no requieran decisiones, elecciones (emparentado con "leer", "razonar", etc.). Somos seres problemáticos como afirman los existencialistas, el problema nos constituye, nos arroja hacia adelante y nos proyecta (incluso si decidimos no movernos del sitio... eso ya es una libre elección como creo recordar que decía Ortega y Gasset). Y, oh caprichos de la cultura, nos pintan el problema como un cuadernillo de Problemas Rubio. Y la vida como una ruta de puertos u oportunidades en las que ir haciendo cabotaje en cada tienda on-line para dar solución a nuestros "problemas".

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  2. Gracias por tus palabras, Jesús.
    La realidad puede vestirse de diversas formas, haciendo que las sintamos de muy distinta manera según el "traje" que tengamos puesto. No siempre se trata de pelear, sino de evitar a veces meterse en berenjenales no elegidos que nos pueden hacer profundamente infelices. Aunque nos guste vernos como "campeones" y la sociedad haga un esfuerzo por generar esa imagen idealizada, lo cierto es que más bien somos supervivientes.

    Buena suerte en tu aventura y, como seguro diría Nietzsche... "Buena guerra"

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